La abuela de la lavandería de Osaka
Estando en Osaka en un día lluvioso, y con mucha ropa sucia, me he dispuesto a ir a la lavandería por primera vez en mi vida. La verdad es que es muy fácil, metes la ropa y el dinero (500 yen en monedas de 100), seleccionas que tipo de ropa has puesto, y todo va automático, el jabón y el suavizante entra en el bombo automáticamente y tan solo tienes que esperar el tiempo indicado en la pantalla digital, que en mi caso, al ser más de 30 minutos he vuelto al hotel andando y me he conectado a internet un rato mientra esperaba.
La primera vez que he ido a llevar la ropa, sólo había dos chicas que parecían inglesas y me han caído bastante mal, como la mayoría de turistas que me encuentro por este país. Yo siempre me introduzco con una sonrisa y parece que te miren con desprecio o miran para otro lado. Quizá no quieren ver a gente no japonesa, ni idea y tampoco me interesa, pero estas dos deberían arder en el infierno tener un poco más de modales, tampoco se trata de ser amable/empalagoso. Con un hola y adiós (en el idioma que sea) es suficiente.
En cuanto el móvil me ha avisado de que faltaban dos minutos, he ido hacía la lavandería con la maleta, llovía un poquito, y al entrar torpemente con la maleta al estrecho local, me he encontrado con una pareja de japoneses, de unos 20 años, sentados en un pequeño banco. Han saludado en plan pasota, pero como mínimo han saludado (+ sonrisa). La lavadora marcaba un minuto para el final y justo en ese momento ha terminado. Ahora tocaba meter la ropa dentro de la secadora y leer un poco de un manga de Doraemon que me he comprado en japonés, para hacer pasar el rato. A los cinco minutos la pareja se ha ido con su ropa y poco después vuelven a entrar las inglesas, las saludo pero voy a la mía, sigo leyendo… no hay contestación….
Con todo este panorama, las dos inglesas recogiendo y plegando la ropa, y yo leyendo manga lo que buenamente podía, ha entrado una señora bastante mayor y bajita. Primero veo que se acerca dónde está mi secadora, con lo que me levanto por si la para o algo, parece despistada y empieza a mirar dentro de las lavadoras y vuelve a mirar mi ropa. Abre todas las secadoras, a todo esto, las dos inglesas ni puto caso pasando del tema, encima la mujer se acerca para ver que ropa están guardando las chicas y ellas le dicen que qué está haciendo (en inglés). Me acerco a la señora, y le pregunto “fuku wo arimashita ka?. naka?”, que aunque no esta muy bien dicho, es “había ropa?”, “aquí dentro”, mientras señalaba la lavadora… por si se la habían robado. No se como se dice buscar, robar, etc… no tenía recursos para esta situación en japonés así que he ido intercalando el inglés y la mujer me entendía. Con todo esto, al final resulta que la había dejado en otra lavadora, ya la veía yo un poco errática a la pobre.
Durante ese rato hemos estado hablando, ya que le ha resultado muy curioso que alguien extranjero le ayudara y que dijera según que palabras en japonés (ya no me acuerdo de todo lo que le dije mientras iba de un lado para otro pero yo lo intentaba). Con esas que, lo típico, soy de Barcelona, estoy de viaje, mira hago fotos y le enseño las fotos en el móvil, etc… Después de mucho charlar se va y me dice “nice to meet you! have a nice trip” a lo que le digo “hajimemashite!” (encantado de conocerle). A los pocos segundos de irse me doy cuenta de que se ha dejado el paraguas, lo cojo, salgo a la calle corriendo y se lo doy mientras le digo “anata no kasa wo wasureta” (te has olvidado el paraguas). Bueno, pues me quedo solo otra vez en la lavandería ya que los pantalones necesitan otros 10 minutos de secado y los jerséis los he puesto poco rato porque no se pueden poner en la secadora.
Cuando las secadora ha llegado a su fin, y ya tenia casi toda la ropa metida en la maleta de nuevo, entra alguien en la lavandería, yo estaba casi sentado en el suelo plegando la ropa, al levantarme veo otra vez a la abuela, que se ha pintado un poco y me pregunta si me apetece ir a cenar algo. En ese momento me he quedado un poco a cuadros, no estaba muy seguro y tampoco puedo decir que me fiara del todo, después de pensarlo mientras me hacía la maleta y el despistado… Le digo ¿voy con la maleta…. cerca?, a lo que me contesta que sí. En ese momento pensé que si me intentaba meter por alguna calle secundaría le diría alguna escusa.
Hemos andado muy poco, realmente estaba cerca, y el lugar era un Izakaya, que es lo que se dice un bar típico japonés, dónde la gente va a tomar cerveza o alcohol y tomar tapas con la mayoría de cosas fritas. Yo no estaba muy convencido de todo aquello, además, había dos personas atendiendo el bar, y el más joven, que podría tener unos 30 como mucho, me sonreía. No entendía muy bien esa sonrisa, si detrás de esa complicidad, había escondido un mensaje de “la que te ha tocado” o simplemente era normal y le hacía gracia que un chico extranjero y una mujer mayor japonesa entraran en un Izakaya (o quizá ha pensado que soy un gigolo? vaya tela, en fin). A todo esto pienso, bueno, si al final toca pagar, como mínimo que pida tapas que estén bien , como es japonesa, y le he dado carta blanca. Al principio he empezado a dudar, la mujer ha empezado a pedir de todo, los platos cuestan entre 115 y 220 yen y claro, ve sumando. A todo esto, me pido una cerveza. Y de vez en cuando la mujer seguía pidiendo, tampoco hemos hablado mucho, y encima a la que le pregunto si tiene familia me dice que no tiene hijos, sus padres murieron y su marido también, me disculpo pero tampoco se como reaccionaría un japones y cambio de tema. Al menos, a la pregunta de si trabajaba me ha dicho que sí, en una oficina. Total, no ha habido conversación y le he enseñado más fotos por “hacer algo” mientras me decía, pide otra cerveza y ha vuelto a pedir más comida.
Sonrisas del camarero, más comida, pide otra cerveza…. No estaba a reventar pero tanta fritura me cansaba y empezaba a pensar que todo eso me tocaría pagarlo a mí, que de un momento a otro esa señora se iría corriendo del lugar y que se estaba aprovechando de mi inocencia. Al final le he dicho, mira, me lo he pasado muy bien pero tengo que ir al hotel, estoy lleno. El camarero va y nos trae en ese momento alguna tapa que habría pedido la señora. Y me insiste, pero pide más cerveza, no tienes hambre? etc…. Le contesto que no puedo, al final pide la cuenta y el chico se acerca a mi como a sabiendas de que voy a pagar yo y…. ¡La mujer saca un billete de 5,000 yen! a todo esto, como vi que tampoco subía una barbaridad me ofrezco a pagarlo yo y no quiere. No insisto demasiado con lo de pagar porque si no los japoneses se enfadan, una vez te dicen que pagan ellos ¡pagan ellos!. Y yo dudando de ella todo el rato.
Total, salimos del izakaya y me acompaña al hotel con el paraguas en mano. Ahora llueve más que cuándo hemos entrado y nos despedimos en el hotel mientras le doy las gracias. Me disculpo también por tenerme que marchar y me vuelve a decir aquello de….
…”have a nice trip! sayoonara”…







































